jueves, 4 de septiembre de 2008

Ciencia: básica VS aplicada


Hay un debate en la ciencia que es relativamente reciente pero que cada vez se hace más virulento. Hasta hace poco se formulaba en términos de antagonismo entre la investigación básica y la aplicada. Después pasó por la relación universidad-empresa, y hoy día la fórmula mágica es I+D+i, o sea, investigación (básica, aplicada o vete a saber qué), desarrollo (se supone que lo que eran antes los inventos) e innovación (sacrosanta palabra referida al continuo acercamiento de los productos tecnológicos al mercado). No hay investigador supuestamente idealista que no se rasgue las vestiduras clamando por la bendita ciencia cuya bandera es el saber por el saber. Tampoco hay político que no advierta de que los fondos se han de destinar a objetivos relacionados con la producción. A unos y a otros les vendría bien estudiar la historia de la ciencia y la tecnología modernas. Elijamos dos ejemplos deliciosos del sinsentido de ambas posturas.

La crítica extendida respecto a Thomas Alva Edison es que nada aportó a la ciencia sino que fue sólo un afanoso industrial. El fonógrafo, las centrales eléctricas, las bombillas y sus más de mil patentes se suelen considerar inventos ingeniosos para ganar dinero. O sea, que fue un campeón para los políticos de entonces y, sobre todo, los de ahora. A duras penas se aceptó como descubrimiento el llamado efecto Edison, que consiste en la emisión de electrones por filamentos calientes. Lo que hacían sus lámparas. La crítica al magnate de la tecnología se agudiza porque no sólo no interpretó bien el fenómeno sino que no le prestó mayor atención por no vislumbrar provecho económico alguno. Lo que menospreció fue el pilar de la electrónica e infinidad de descubrimientos como los rayos catódicos. Así que los paladines del D+i deberían pensarse dos veces su desconfianza hacia la I.

Para los enardecidos de la I, o sea, de la excelsa lectura del libro de la naturaleza escrito en lenguaje matemático, seguramente Galileo es uno de sus ídolos. Al menos para mí lo es. ¿Sabe el lector por qué el grandioso Galileo no aportó nada al magnetismo? Porque con su amigo Sagredo no supieron cómo sacarle partido a un pedrusco de kilo y medio de magnetita que era capaz de levantar una bola de hierro de cuatro kilos. Lo engastaron en un bonito armazón de madera noble y trataron de vendérselo a algunos nobles para que lo utilizaran como regalo de boda de Cósimo de Medici. ¡Qué gran símbolo de atracción y fuerza para un matrimonio! Como no lo consiguieron, Galileo pasó de largo por el magnetismo.

Desengañémonos, sólo hay una posible división en la investigación: la bien hecha y la chapucera. Raro sería que la curiosidad, el rigor y el tesón comunes a Edison y Galileo no aumentaran el bienestar general.

Escrito por MANUEL LOZANO LEYVA en Público.
* Catedrático de física atómica molecular y nuclear de la Universidad de Sevilla

8 comentarios:

Reithor dijo...

Roke, una valoración...

El caso es que, si hemos sido capaz de resolver el misterio de "que fue antes, la gallina o el huevo" gracias a la Teoría de la Evolución de Darwin, podemos repescar la paradoja aparente del sistema cíclico que representaba. La ciencia base sirve para darle nuevas vias a la tecnología aplicada, y las necesidades que derivan de las nuevas tecnologías aplicadas llaman a un mayor desarrollo de ciencia base para avanzar. Van juntas, una necesita de la otra a medio-largo plazo. Esos plazos que poca gente les presta atención, claro.

El triunfo total del artículo está al final, diferenciar entre chapuzas y consistencias sólidas.

Munlait dijo...

Estoy completamente de acuerdo con reithor. Para tener utilidad ambas, necesitan convivir. La básica puede existir por ella misma, pero sino hay utilidad, es tiempo y dinero perdido. La aplicada, aunque es quizás la más agradecida por ver recompensado socialmente el esfuerzo, no sería nada sin la suma de todos los pequeños descubrimientos de la básica. Personalmente, creo que se autorregulan.

Lo ideal, en un mismo proyecto ir ambos tipos de la mano, pero esto no siempre ocurre y los plazos a veces se hacen eternos.

Anónimo dijo...

Hola:

La tecnologia aplicada del futuro no existe sin ciencia basica. Es tan simple como esto. Hablemos de ejemplos. Las enzimas de restriccion no se descubrieron porque alguien estaba buscando la manera mas eficaz de cortar ADN, sino que la biotecnologia e ingeniera genetica que conocemos hoy esta basada en el descubrimiento de estas enzimas hecho por una serie de biologos moleculares que estaban intrigados por como las bacterias se defendian del ataque de los fagos. La segunda gran revolucion en la biotecnologia vino de manos de la PCR, la cual esta basada en la capacidad de unas polimerasas de aguantar incubaciones a gran temperatura y de trabajar a altas temperaturas. Estas se descubrieron en organismos que eran el interes de unos pocos microbiologos "fringe" que estaban interesados en bacterias que vivian en condiciones extremas. Estos dos ejemplos son ya clasicos e ilustran claramente la moraleja de la historia. El futuro esta en ampliar con nuestra ciencia basica nuestras fronteras del conocimiento y el rescatar de dicho cubo de conocimiento aquello que puede servir para resolver problemas tecnologicos practicos. De ahi que no pais podra nunca clamar el liderazgo en ciencia aplicada sin tener una robusta base de ciencia basica, y es que no olvidemos que mucha mas informacion vital es compartida con el vecino del laboratorio de al lado al tomar un cafe o en pasillos de universidadesy centros de investigacion de elite, que al leer el trabajo hecho hace un año y publicado recientemente en una revista de alto impacto.

Un saludo:

Ana

Roke Iñaki Oruezabal dijo...

¿Realmente se autoregulan?¿conviven bien? En algunas disciplinas lo dudo, y en los claustros universitarios os puedo asegurar que no lo hacen.
Del supuesto diálogo que tiene que existir entre necesidades/demandas sociales/tecnológicas con la esfera de ciencia básica me da a mi que por estos lares el diálogo está algo desequilibrado, aunque de verdad espero que se transforme en fluido.
Hay una cuestión que me preocupa fundamentalmente: la interdisciplinariedad. Cuando he estado trabajando en Alemania me llamaba la atención el grado de intercambio que existía entre los distintos departamentos, quizás como consecuencia de que toda la universidad era un gigantesco edificio. Recuerdo un día tener reunión con informáticos para implementar mejoras en una plataforma de anotación genómica, al siguiente con un estadístico sobre los límites de un algoritmo para comparativas de expresiones génicas transcriptómicas y al siguiente con unos físicos sobre posibles aplicaciones sobre sus microscopios atómicos de fuerza. Que sí, que en mi universidad también se pueden dar, pero la fluidez que existía allí yo no la veo por ningún lado. Mucho menos lo de relacionarse con ingenieros. Es más, conozco bastantes más ingenieros que se han trasladado al aspecto básico que científicos que se hayan pasado al aplicado.
Totalmente de acuerdo con que el aspecto básico y el aplicado de la ciencia tienen que convivir, autoregularse, darse tiempo y tener una relación equilibrada. Pero a día de hoy yo no lo veo. Falta diálogo a mi modo de ver.

Munlait dijo...

Por supuesto yo me centraba en el punto de convivencia, otra cosa muy diferente es como convivan los que hacen esa ciencia. De ahí señalaba en el post anterior, que lo ideal es un equipo pluridisciplinar en donde se supone que todos ayudan para un objetivo concreto, sin menospreciar el trabajo de los otros.
He vivido la situación de estar en un ambiente de ese estilo, y la verdad, es MUY provechoso para todos, aunque por los comentarios de la mayoría de la gente que conozco, sé que esto debe ser la excepción.

Un saludo

Anónimo dijo...

Hola:

Por mi experiencia puedo decir que cuando hay falta de dialogo hay miembros de ambos bandos que ven esta situacion y no les importaria cambiarla. No se Roke si la falta de oportunidades/habito de dialogo que comentas se debe a una limitacion estructural o si es algo que sencillamente antes no se ha intentado. Un buen sitio para empezar es organizar una serie de seminarios (como nosotros tenemos en nuestra compañia cada jueves) en los que se inviten a participar gente que lleve a cabo investigacion basica y gente que haga investigacion aplicada. Aun siendo una empresa la mayoria de la gente que viene/es invitada a darnos charlas a nosotros es gente que hace ciencia basica (por las razones que ya he comentado).

Un saludo:

Ana

Reithor dijo...

Bueno, ciertamente una cosa es señalar el camino de baldosas amarillas y otra muy diferente andarlo. El camino es ese, interconexión, interdisciplinariedad, respeto por lo que hacen los compañeros, considerar compañeros y no rivales a quienes nos rodean, dejar a un lado la megalomanía y el ego por aras a un bien común... y entonces, desarrollar tanto ciencia base como aplicada y en sistemas de pescadilla que se muerde la cola, pero positivamente.

Anónimo dijo...

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