lunes, 2 de marzo de 2009

"Paradojas de nuestra triste, ingrata, maldita España"

Son palabras de Pérez-Reverte a cuento de una lección magistral espontánea que dió a unos adolescentes en la calle Cervantes, pero para otros foros también valen.
En los medios surgen variados artículos que hablan de la problemática actual de los jóvenes preparados sin perspectivas laborales, y es que son múltiples las historias de jóvenes en tiempos de crisis.

Lo comentaba un joven que no quiere ser funcionario:

"el capital intelectual que formamos en las universidades españolas, tanto españoles como extranjeros, se marcha a otros países. Para mi, existen varias razones para esto:

a) Por decisión propia de conocer otras culturas y seguir aprendiendo. Irse a Inglaterra, EEUU y Japón es una acción muy buena para conocer mundo.

b) Ofertas de empleos o becas de instituciones o países extranjeros. Becas Vulcanus, que se conceden a estudiantes europeos que desean ir a Japón, los cuales aprenden japones y trabajan en empresas relacionads con sus estudios.

c) Universitarios que no reciben apoyo, en forma de financiación para proyectos o becas para seguir estudiando, con lo que deciden marcharse fuera."

Muchos jóvenes pierden el trabajo, muchos otros no prosperan:

"Nunca llegarás arriba porque los que mandan, gente acomodada, gris y antigua, ejercen de barrera. Nunca llegarás arriba porque tienen miedo a las innovaciones, al talento, a que les quites el puesto. En síntesis, esa es la situación en que, afirman los implicados, vive la Generación Tapón, supervivientes de la segunda fila que Manuel Duarte, ex becario, ex contratado temporal y estudiante de un nuevo posgrado define como “profesionales de la fontanería”. No estamos hablando de ese becario que la empresa destina a llevar cafés y a hacer fotocopias; mas al contrario, “se trata de profesionales preparados que toman decisiones y hacen correctamente su trabajo pero que chocan con el muro insalvable que colocan los de arriba”. Y el problema añadido, asegura Duarte, de sufrir esa barrera, es tener que aguantar que quienes toman las decisiones “se apropien de nuestras ideas, proyectos y trabajos o se mofen de lo que producimos”...
Hablamos, pues, de un sector de la población que creyó que los estudios les proporcionarían un trabajo acorde con su formación, que entendía las situaciones precarias como una inversión para el futuro y que no llegó a ver los réditos de tales esfuerzos. “Nos inculcaron la idea de la meritocracia e invertimos nuestros años en acumular títulos. De hecho, una gran mayoría sufrimos de “titulitis peterpaniana” intentando acumular diplomas y especialidades porque pensamos que de algo nos servirá el día de mañana. Pero el mañana llegó ya hace años”."

Para Augusto Zamora, profesor de Derecho internacional en la Universidad Autónoma de Madrid, "la génesis de esta situación tuvo lugar en la época de la Transición, cuando gracias al proceso de fortalecimiento estatal hubo infinidad de plazas disponibles que eran inmediatamente ocupadas por quienes salían de la universidad. “Con las reformas de la España democrática en marcha y con una economía en transformación, con los funcionarios del franquismo jubilándose y con la llegada de nuevas necesidades para el régimen democrático, hubo un sin fin de oportunidades para la generación de los 70”. Desde entonces, según Zamora, nadie se ha bajado del sillón. Así ha sido en el Estado, “donde quien está aposentado en un puesto de trabajo vitalicio no lo suelta”, pero también en el mundo de la empresa, donde se ha consolidado un estrato dirigente formado por “ejecutivos con salarios obscenos que pueden ir sin problema de una empresa a otra”. Duarte coincide en cifrar la Transición como el momento en que surgió “una elite aburguesada que copó los puestos que el nuevo sistema político posibilitaba. Así, quien era director de algo ha podido ser director de todo y permanecer inalterablemente en su puesto de trabajo. Hoy siguen en esos lugares, taponando”.

Y lo seguirán haciendo. Según Zamora, estamos hablando de una situación estructural, ya que hemos pasado de un contexto en el que el empleo quedaba asegurado mediante la formación universitaria a otro en el que una licenciatura es una fuente segura de desempleo."

A sí son las cosas y así se las hemos contado, pero como necesitamos algo de optimismo no puedo evitar comentar que en la Cuarta Encuesta de Percepción Social de la Ciencia, presentada esta semana por la FECyT, Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación, se señala que el porcentaje de personas que asegura que "la ciencia no me interesa nada" ha disminuido respecto a 2006 del 36,6% al 31,7%.

Ingrata España sí, pero quizás más científica.

6 comentarios:

eulez dijo...

Efectivamente, de acuerdo con todo, especialmente con el análisis acerca de la Transición y los puestos disponibles.. por contar algo, que no quiero contar en mi propio blog, el otro día le estuve explicando a un profesor titular de Física General (unos 60 y algo de años) como resolver la siguiente ecuación:

4t^2+t=0

Porque el hombre intentaba emplear la fórmula general de las ecuaciones de segundo grado y no le salía (!!!)

Flipante.

Manu, the java real machine dijo...

Completamente de acuerdo...

De hecho yo vivo esa situación a diario en mi trabajo.

He ido a caer en un lugar donde los que llevan entre 20 y 25 años han copado todos los puestos de mando intermedios-altos y se aferran a ellos con uñas y dientes hasta lo obsceno.

He visto marcharse a gente realmente buena, asqueada de su trabajo y la empresa por culpa de esta gente, mientras desde las más altas esferas se promulgaba que había que saber 'identificar y promover el talento'.
Si supieran que mientras ellos dicen eso, aquellos en los que confía para que gestionen los 'recursos' (así les gusta llamarnos) hacen todo lo contrario por el único afán de asegurarse sus buenos platos de habas y variables por objetivos a final de año...

De hecho, he estado a punto de largarme, cambiarme de empresa y tan solo han conseguido retenerme porque algunas circunstancias personales me han frenado. Incluso ya había entregado la carta para largarme.

Ahora se supone que me cambiarán de proyecto, que pasaré a un área donde tendré mayores responsabilidades... pero lo cierto es que me huelo que va a ser más de lo mismo, y que voy a tener que seguir peleándome con un montón de personas que llevan allí demasiado tiempo empantanados, y lo que es peor, sin ganas de mejorar absolutamente nada...

En fin, todo sea que dentro de unos meses me largue de verdad.

Reithor dijo...

lo único que se me ocurre es que el sector taponador se jubilará simultaneamente, habrá rio revuelto, los pescadores se harán taponadores por 40 años y otra vez vuelta a empezar. No hay un flujo continuo de gente que se jubila y gente que entra...

Roke Iñaki Oruezabal dijo...

Esto de las rachas de jubilación/acceso empleo es de órdago en España, a mi entender.
El último ejemplo que me comentan es la última oferta de empleo público, en 2008 se ofertaban 349 plazas de investigador, en 2009 se ofertan 66, una reducción tremebunda.
El funcionariado no lo veo como mejor sistema de funcionamiento, la verdad, si se ofreciesen de manera complementaria contratos indefinidos me daría lo mismo, pero seguro que no va a ser así. Reducimos más de cinco veces la velocidad de inserción en el sistema público de investigación, lo que redundará en un tapón mayor de investigadores sobradamente preparados, la entrada en el sistema a una edad superior, etc...
Ánimo, vacas flacas.

Anónimo dijo...

Hola:

Esto no es un problema que se genero durante la Transiccion, si no un problema que no se resolvio durante la Transiccion. La base social de toda dictadura es el enchufe y el mantenimiento de la propaganda nacional sobre la caracteristicas deseadas en el pais. La oligarquia que se hizo con las riendas del pais no hizo mas que cotinuar la misma cultura con el sistema de partidos. Yo vengo de una autonomia en la que el ser nacionalista imperaba sobre cualquier otra caracteristica para poder acceder a un puesto funcionarial. El sistema entro en vigencia sin problemas porque sencillamente culturalmente este tipo de sistema era una continuacion del anterior, solo cambiando la afiliacion politica de los enchufados. Notese tambien que a nivel empresarial muchos de los que estaban entonces continuaron y fueron substituidos por los de ahora. La politica de los ultimos treinta años esta basada en el mantenimiento de este sistema que premia la lealtad al partido, pueblo, o region, en vez de a un programa concreto de unidad o simplemente simbiosis. La gente joven no entiende el sistema porque nadie les ha explicado sus razones historicas. La Transiccion fue eso, una transiccion de un capitulo a otro del mismo libro, no una ruptura con el pasado y construccion de un nuevo sistema. Quizas fue el precio a pagar por una transiccion relativamente libre de sangre, pero la realidad es que seguimos estancados ahi. Y ahi seguimos, manteniendo las fracturas sociales, la xenofobia, y la falta de un sentimiento de cooperacion nacional, asi como el infanticidio economico de las generaciones mas jovenes porque los jovenes tenemos hoy en dia muchas libertades pero si el dia de mañana no tenemos garantizado nuestro futuro economico, entoces que?

Un saludo:

Ana

noquieroserfuncionario dijo...

Muchas gracias por enlazarme.

Si, España nos educa(hasta cierta medida), quizás nos dé solo el título y la calle y la empresa es la que te educa de verdad. Yo por ahora estoy en progreso, intentando obtener un título, formándome, intentando que mi CV mejore poco a poco. Si España no me acoge bien, me iré, y todo lo aprendido lo daré para otro país.

un saludo