martes, 9 de noviembre de 2010

Una Biotech llamada "Destino"



El que voy a contar es un caso atípico.

Lo más usual es que una biotecnológica surga alrededor de un investigador o un grupo que tienen una buena idea o invención y quieren transferirla a la sociedad y desarrollarla en el ámbito empresarial hasta la comercialización. El origen institucional y geográfico suele ser único.
El caso de Fate Therapeutics, biotecnológica en el ámbito de las células madre, es atípico y hasta el momento exitoso. Se originó a partir de cinco investigadores punteros de ambas costas de EEUU acompañados por dos compañías de Venture Capital que iban a aportar su experiencia en el área de negocios de las células madre y músculo financiero para echar a andar con garantías, con una ronda de financiación fundacional de 12 millones de dolares.

El espaldarazo final para funcionar conjuntamente se realizó en una feria sobre biotecnología, donde las dos compañías de Venture Capital se dieron cuenta que estaban trabajando sobre la misma idea con grupos distintos de investigadores, las sinergias se impusieron a los egos y comenzó un laborioso trabajo de generar los acuerdos oportunos entre las distintas Universidades y centros de investigación, incluyendo Harvard, Children’s Hospital en Boston, la Universidad de Washington, Stanford, y el Scripps Research Institute. Sólo alguien que haya trabajado con acuerdos de licencias y propiedad intelectual puede hacerse una idea de lo que supone un acuerdo a 8 bandas, un trabajo ímprobo.

Las dos ideas sobre las que se creó la empresa fueron por un lado usar pequeñas moléculas para movilizar y activar las células madre del organismo y por otro lado la reprogramación de células adultas para llevarlas a un estado pluripotente.

Unos meses después de la fundación, en Mayo de 2009, daban un salto cualitativo con el inicio de un ensayo clínico sobre una molécula capaz de favorecer la multiplicación de células madre de cordón umbilical. En el plano laboral daría otro salto cualitativo al pasar de 10 empleados a 34.

En Noviembre del mismo año realizaron una segunda ronda de financiación que culminó con la obtención de 30 millones de dolares desde Astellas (líder en inmunosupresores) y Genzyme. En tan solo un año y unos meses se esperaba pasar de 10 empleados a 44.

El siguiente paso no podía ser otro que llegar a algún tipo de acuerdo con una BigPharma, objetivo logrado hace cosa de un mes al asociarse con Becton Dickinson (apenas 29.000 empleados).
Una de las claves de la consecución de este acuerdo ha sido la posibilidad de escalado industrial en la reprogramación celular haciendo uso de moléculas simples y no de vectores víricos o de otro tipo, facilitando enormemente todos los temas regulatorios.

El éxito de este modelo está claramente basado en el networking y la profesionalización. Grupos de investigación que en principio no colaboraban demasiado encontraron unas sinergias evidentes gracias a dos compañías de Venture Capital con experiencia y profesionales en el área concreta de investigación (stem cells), que hicieron lo que es habitual en los congresos biotecnológicos, hablar de sus respectivos proyectos hasta darse cuenta de que podían unir esfuerzos en una línea común. A esta asociación llegaron un par de inversores más con conocimiento exquisito del área científica. Y como espaldarazos encontramos la realización de un primer ensayo clínico y de la firma de un acuerdo con una BigPharma.

La colaboración siempre me resulta una arma más poderosa que la competición.